El Palau Sant Jordi respira al ritmo de ‘Oxígeno’ de Malú

El número 23 empieza a ser especial para Malú en el idilio que mantiene con Barcelona. El 23 de diciembre de 2016 despidió su Tour Caos en el Palau Sant Jordi y esta vez, 23 de noviembre, ha sido su regreso. No por predicción sino por casualidad, ya que la fecha inicial, 1 de noviembre, tuvo que ser modificada a raíz de la rotura de ligamentos de tobillo que sufrió.

Tras casi dos años, despedida y regreso se han dado el relevo dando paso al lado más íntimo y personal de la artista, señas de identidad de su nuevo trabajo ‘Oxígeno’ que también da nombre a la gira y que ya dejó claras al inicio del espectáculo. ‘Lejos de ti’ fue el pistoletazo de salida y en ella canta “a mi lo de perder no me da igual”;, tras ‘Me fui’ llegó su ‘Contradicción’, donde por si quedaba alguna duda, sentencia que tiene sus blancos y negros como cualquiera, en lo que viene a ser el quiéreme y acéptame como soy, aquí hay lo que ves. Se dirigió al público “vamos a crear una burbuja en la que bailéis, lloréis, hagáis lo que os dé la gana. Sed libres que ya saldremos después al mundo real”.

El primer punto álgido de la noche fue ‘Ciudad de papel’ donde una larga y gigante falda reflejaba colores y fuego bajo los pies de Malú, personificando la letra de la canción. El tramo más especial llegó con ‘Todos los secretos’ para después dirigirse a un segundo escenario más pequeño ubicado en mitad de la pista a través de unas pasarelas que bajaban del techo donde interpretó ‘Llueve alegría’ homenaje a su tío, Paco De Lucía.

‘Quiero’, primer single de su anterior trabajo ‘Caos’, dio paso al tramo donde un artista luce en su esplendor a la vez que con la mínima hecha máxima expresión: a piano y voz. Ahí es donde Malú demostró todo su poderío vocal interpretando ‘Oye’, ‘Ángel caído’ y ‘Devuélveme la vida’.

Otro cambio de vestuario para arrancar la recta final del concierto con ‘Toda’ a la que siguieron ‘Que nadie’, ‘Ahora tú’, Vuelvo a verte’ e ‘Invisible’, que comenzó interpretando a piano para ir subiendo de intensidad, mostrando que la canción es más visible que nunca. Tras ‘No voy a cambiar’ se despidió con ‘A prueba de ti’.

El público quería y pidió más. La cantante madrileña presentó de manera muy especial ‘Aprendiz’ que interpretaría a sentimiento puro y roto a piano: “Es una canción que me acompaña desde hace veinte años y que siempre me gusta dejar para el final porque refleja todo lo que ha pasado: empezamos juntas, nos caímos, nos levantamos, tropezamos y aprendimos juntas. Hoy, veinte años después, podemos contar muchas historias”. Se despidió de Barcelona con unas emotivas palabras, con el saber que esa noche iba directa al cajón de las especiales y con el deseo de volver pronto. El colofón llegó con ‘Blanco y negro’ y ‘Como una flor’, tema con la que cierra sus conciertos.

Dos horas de espectáculo, donde Malú volvió a dejar patente que pese al tiempo de ausencia y a su veinte aniversario de carrera sigue siendo la más camaleónica sobre las tablas, derrochando sentimiento desde ritmos pausados hasta los más bailables pasando por su seña de identidad: las baladas desgarradoras. Que sigan viniendo más aniversarios.

 Escrito por: Sonia Arnau (@sonyeta)

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