ENTREVISTA A FERNANDO GONZÁLEZ MOLINA: “Mario Casas tiene una conexión con el público que no tiene otros actores”

fernando gonzález molina

Se dio a conocer gracias al boom romántico juvenil compuesto por Tres metros sobre el cielo (2010) y su secuela, Tengo ganas de ti (2012). Desde entonces, Fernando González Molina no ha parado de trabajar. Guiones y ensayos para televisión y cine inundan su día a día. Su último trabajo llevado a la gran pantalla ha sido Palmeras en la nieve, la cual se estrenó en diciembre del año pasado. Entre sus próximos proyectos está El guardián invisible, un film que rompe con los esquemas genéricos más trabajados por el director. De esto y mucho más, hemos hablado en la siguiente entrevista:

¿Cómo ha sido rodar con un elenco de actores como el de Palmeras en la nieve, donde muchos de ellos eran caras poco conocidas?

Las caras nuevas aportan siempre frescura e ilusión. En este caso había un número muy grande de personajes y teníamos que elegir a los mejores actores. Había muchos actores de color y eso hizo, imprescindible, una búsqueda extensa. Fuimos más allá de los actores, y es que muchas de las caras que aparecen en la película no eran ni actores. Barrimos la península, Guinea, Sudamérica; todo con el fin de encontrar a los mejores actores para interpretar los personajes. Yo creo que la combinación es muy interesante entre actores conocidos y desconocidos. Y esto te permite hacer el viaje de los protagonistas. Los actores noveles se nutren de la experiencia de los actores conocidos y experimentados, y los actores experimentados chupan la ilusión y la energía a los nuevos.

Palmeras en la nieve ha sido un rodaje difícil, pero ¿qué es lo que más te ha costado de todo?

Lo más difícil ha sido el crear, por completo, un país durante tres décadas. Crearlos sin haber pisado esos lugares y desde cero. Y luego lo complicado también ha sido dirigido una película tan larga. Como director era difícil mantener la tensión narrativa y contar una historia de tres horas de duración en dos tiempos.

¿A qué se debe que Mario Casas sea el protagonista de tus principales trabajos?

Se debe a que a que es el mejor para interpretar esos papeles. Ahora, por ejemplo, que he rodado El guardián invisible, Mario ya no está. Además, con los años hemos ido creando un vínculo personal y de trabajo, una misma manera de entender el cine y las películas, que ha hecho que nos apetezca más trabajar juntos. Mario siempre me ha parecido la mejor opción que tenía sobre la mesa y por eso siempre lo he elegido a él. Cuando trabajamos juntos conseguimos cosas especiales.

Pero ¿qué tiene Mario que lo diferencia del resto de actores?

Para mí es un actor profundamente empático. Personaje que interpreta, personaje con el que el espectador se siente identificado. Y esto es fundamental porque queremos que el público viva los viajes de los personajes. Esto, unido a una fotogenia bestial con una mirada muy potente, hace que tengas esa de manera de conexión con el público que no tienen todos los actores.

¿Por qué crees que todas las películas que diriges se vuelven tan exitosas y taquilleras?

La verdad que no tengo ni idea. Para empezar tengo suerte, suerte de hacer este tipo de películas y que la gente vaya a verlas.

¿Qué te anima a lanzar a la gran pantalla proyectos que primeramente han sido escritos a modo de libro? (Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti de Federico Moccia; Palmeras en la nieve de Luz Gabás)

Las circunstancias, en realidad. Eran historias que me interesaban y me parecía que había una película interesante que hacer en ellas, y nos lanzamos a adaptarlas. No hay nada especial, porque al igual que han llegado en forma de novelas, podían haber llegado en forma de guión. Ahora estoy trabajando en tres películas distintas y dos de ellas no son novelas. No le doy muchas vueltas, y es que a veces se le da demasiada importancia al punto de partida de las películas, olvidándote de que el 80% de las películas de Spielberg también son novelas, o la propia Julieta de Almodóvar. En mi caso, las novelas de Moccia me parecían un punto interesantísimo de partida porque teníamos ganas de hacer un drama juvenil. La novela de Luz Gabás es básicamente un retrato de la colonia española durante 30 años y me parecía que era una gran película que había que hacer. Entonces, las circunstancias me han llevado a esas novelas y las novelas a las películas.

¿Qué tienes de especial que te diferencia del resto de directores?

Espero tener esa capacidad empática de la que hablábamos. Yo siento que cuento historias que, de una forma u otra, interesan a la gente. Más allá de intentar adoctrinar o mostrar algo, simplemente quiero contar historias. Es lo que más me preocupa, junto al hecho de entretener.

fernando gonzález molina e iris montoya

“El cine español vive una permanente situación de crisis”

¿Eres un director de “esquema”, de seguir el guión al pie de la letra, o te gusta improvisar?

Depende de las circunstancias, pero normalmente me preparo muchísimo las películas. Con lo cual, gran parte de lo que quiero plasmar en la película ya está en el guión. Ensayamos mucho, más o menos un mes o mes y pico por película, lo que hace que cuando llegues al rodaje el trabajo tenga una segunda vida. Así que hago las dos cosas: preparo mucho las películas e improviso. Eso sí, depende mucho del proyecto y del actor. En Palmeras en la nieve, por ejemplo, hemos improvisado mucho porque no es lo mismo rodar dentro de cuatro paredes que en un escenario tan grande.

Dramas juveniles, dramas históricos… ¿Qué es lo próximo por lo que vas a apostar?

Hace cuatro semanas terminamos de rodar un thriller, El guardián invisible, con Marta Etura de protagonista. Es una película totalmente distinta a lo anterior porque gira en torno al género policiaco, más oscuro, que sucede en el norte de Navarra. Es la historia de una policía que regresa al pueblo en el que nació a investigar las muertes de unas niñas adolescentes y mientras investiga estas muertes vamos conociendo su historia personal. Es también una novela de Dolores Redondo: La trilogía del Baztán. Se ha traducido a cuarenta países y es un fenómeno de novela negra.

¿Cómo definirías la situación actual del cine español?

El cine español vive una permanente situación de crisis. Es complicado de analizar, En general, está siendo un año complicado cinematográficamente en todos los niveles. Luchamos entre lo cultural, el entretenimiento, las ayudas, la industria… Yo soy un afortunado. El cine español, en mi opinión, debería navegar en un terreno menos extremos entre lo profundamente actoral y profundamente industrial. Nos deberíamos dedicar a contar historias y pensar en el público, que es para quien las hacemos.

iris casas Entrevista y fotos realizadas por: Iris Montoya (@irius_MC)

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